El ejército de los Estados Unidos invierte considerablemente en alternativas a la transfusión de sangre para la medicina en campo de batalla, donde los productos sanguíneos refrigerados resultan poco prácticos. Esto incluye transportadores de oxígeno a base de hemoglobina, alternativas de plasma liofilizado y control avanzado de hemorragias, tecnologías que benefician directamente a la medicina sin transfusiones en el ámbito civil.